La población refugiada saharaui vive desde finales de 1975 en los campamentos situados en el suroeste argelino, a 26 kilómetros de la ciudad de Tindouf, en una zona conocida como la hamada argelina caracterizada por el aislamiento físico, el clima extremo y la falta de crecimiento económico.
El contexto económico en los campamentos viene marcado por el propio status de población refugiada de larga duración, así como por su ubicación. Antes de establecerse en los campamentos, la mayor parte de la población saharaui era nómada y utilizaba el trueque como sistema de intercambio.
Su modo de vida estaba basado, principalmente, en el ganado y en el comercio. El asentamiento de larga estancia ha llevado a que los saharauis hayan tenido que desarrollar nuevas formas de desarrollo económico.
La mayoría de la población vive en jaimas -tiendas de campaña que constituyen su vivienda habitual-, sin electricidad ni agua corriente y en condiciones de salud y alimentación muy precarias. La Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos estiman que dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de las niños y niños sufre de desnutrición crónica.


Descargar Revista PDF