La crisis del Estado guatemalteco tiene sus principales matices en la debilidad institucional, marcada por la corrupción y el clientelismo, y en la consecuente limitación para solucionar las condiciones de pobreza, miseria e inequidad, en las que se encuentra más de la mitad de la población excluida o desatendida. La falta de garantías, acceso a la justicia y una arraigada práctica de la violencia como mecanismo para mediar las relaciones sociales, aumenta las condiciones de vulnerabilidad en Guatemala.
En 1996 con la Firma de la Paz “Firme y Duradera”, Guatemala pone fin a 36 años de conflicto armado interno, estableciendo un conjunto de acuerdos que identificaron los esfuerzos necesarios para consolidar un Estado Democrático.
Es importante destacar también el elevado grado de desigualdad que existe en el país. La población indígena, objeto de discriminación y exclusión, se encuentra en una situación de vulnerabilidad mayor que el resto de población guatemalteca. Una de las cuestiones que más afecta a la población indígena es la ejecución sin previa consulta de proyectos energéticos y extractivos en sus territorios, sin que estos repercutan en una mejora de la calidad de vida de la población.
Trabajamos en los departamentos de Sololá, San Marcos y Quetzaltenango.


Descargar Revista PDF