En Marruecos, los indicadores socioeconómicos son todavía desfavorables para la mayoría de la población. Las tasas de analfabetismo femenino continúan siendo elevadas tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Las dificultades de acceso al empleo y la ausencia de oportunidades vitales se ceban especialmente con la juventud.
Aunque se están sentando las bases para una mayor democratización y apertura de los espacios de expresión, a día de hoy no existe una correlación entre el corpus legislativo, encaminado a promover la participación social y la igualdad de oportunidades, y la realidad cotidiana de la ciudadanía.
Las mujeres tienen múltiples limitaciones a la hora de ejercer sus derechos. El peso de la tradición, la debilidad de las estructuras sociales o las discriminaciones respecto al acceso a los recursos son algunos de los factores que dificultan el desarrollo y la participación de las mujeres tanto en el ámbito público, como en el privado. La presencia de jóvenes en las instancias de representación y de toma de decisiones también es escasa y las pocas iniciativas que se han llevado a cabo para fomentar su participación no están funcionando.
A esto se une el terremoto de septiembre de 2023 en la región de Marrakech, donde hemos intervenido en una distribución directa de insumos básicos de necesidades inmediatas y continúa con un apoyo humanitario en la reconstrucción social y física de algunas de las comunidades afectadas.
Trabajamos en las provincias de Alhucemas, Oujda, Tetuán y Al Haouz

