Nicaragua es el país más extenso de América Central, con una economía agroexportadora, pequeña y altamente vulnerable ante desastres naturales y donde el sector agropecuario-forestal representa el 19 % del PIB.
Forma parte de la lista de los 10 países más afectados por el cambio climático según el Índice de Riesgo Climático Global (IRC) a largo plazo. Hoy en día, el cambio climático y la práctica de técnicas agropecuarias inapropiadas, muchas de ellas empleadas producto de la necesidad de supervivencia o del desconocimiento, están contribuyendo a empeorar las condiciones de vida de las y los campesinos nicaragüenses.
Trabajamos en los departamentos de Estelí, Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia y León.
Se está incrementando, además, el riesgo frente a los efectos de sequías, inundaciones, pérdida de la producción agrícola y conflictos por el uso del recurso hídrico en las comunidades con mayor índice de pobreza. Esta problemática afecta principalmente a la población de las áreas rurales más vulnerables y degradadas, y de forma más aguda a las y las y los jóvenes y a las mujeres, ya que la brecha de género existente en las comunidades no les permite una participación activa y equitativa en el desarrollo agrícola y ambiental.

